Historia del Reiki:

El Reiki fue redescubierto alrededor de 1870, por maestro, llamado Mikao Usui.

En su búsqueda, acerca de la sanación a través de las manos o la manera de cómo obrar prodigios o milagros, encontró un manuscrito, en el que un discípulo de Buda constataba la existencia de unos símbolos y procedimientos que se remontaban a al año 2500 a C., afirmando que Buda los había utilizado en curaciones, similares a las de Jesús, y también se revelaba la forma de transmitir esas facultades a otras personas. Usui, comunicó su hallazgo al Abad del monasterio, que era un maestro Zen, y decidieron que debía aislarse en meditación, ayuno y oración en la montaña sagrada de Kuriyama, a 25 kilómetros de Kioto, durante tres semanas; una vez allí colocó veintiuna piedras en el suelo para medir el transcurso de los días quitando una cada día.

El doctor Usui, durante el périodo de 21 días, ayunó y meditó. Muy temprano en la mañana del vigésimo primer día vio un luminoso haz de luz que descendió sobre él y que lo tocó en el centro de su frente. A pesar de este largo ayuno y con la consecuente debilidad física, repentinamente sintió que una gran fuerza recorría su cuerpo.
Después de esta vivencia, el doctor Usui comenzó a descender de la montaña. Al hacerlo, se lastimó el pie y la herida comenzó a sangrar. Aplicó sus manos sobre la misma, la hemorragia cesó y el dolor desapareció. Esa fue su primera experiencia con sus nuevas facultades y comprendió que podía sanar con sus manos.
Como sintió hambre, ingresó en una posada junto al camino. Comió abundantemente, inusual para una persona que pasó un ayuno de tantos días, y simplemente no se sintió afectado. La camarera que lo atendió sufría desde hace días intensos dolores de muelas, y el doctor Usui le ofreció mitigar los dolores. Con su consentimiento, aplicó sus manos sobre la hinchazón de su mejilla. Después de un tiempo, los dolores desaparecieron y la mejilla se desinflamó.
El doctor Usui retornó al convento para relatar sus experiencias al abad y al conversar con él, tomó la decisión de ayudar a los seres humanos que vivían en la pobreza a causa de una enfermedad.
Pasó muchos años en los barrios bajos de Kyoto, curando a muchas personas con la energía Reiki y dándoles así la posibilidad de retornar a su vida original, de trabajar y de cuidar de sí mismos y de sus familias. Pero lo desilusionó mucho comprobar que después de algún tiempo encontraba a estas mismas personas que había curado, mendigando en la calle. Cuando les preguntaba por qué no habían vuelto a su vida habitual, siempre contestaban que buscar trabajo y asumir la responsabilidad por la propia vida y la de otros costaba demasiado esfuerzo.
El doctor Usui se conmovió y reconoció que no bastaba con curar los males físicos de estos seres, y que tenía la misma importancia desarrollar en sus conciencias el agradecimiento por la curación física. Los individuos tenían que tomar conciencia de que habían recibido un regalo, pero que, sin, un intercambio de energía, este regalo carecía de valor.
El doctor Usui abandonó los barrios pobres y al hacerlo comenzó una nueva etapa en su vida. Comenzó a transmitir sus conocimientos y encontró muchos alumnos. Después de su deceso, uno de sus colaboradores más cercanos, el doctor Chijiro Hayashi, se convirtió en su sucesor. Él creó la primera clínica de Reiki en Tokio, en la cual se curaba solamente con Reiki y a través de Reiki. Esta clínica fue destruida en la Segunda Guerra Mundial.